El uso de células CAR-T en el tratamiento del lupus podría traducirse en periodos más largos de remisión de la enfermedad

La Sociedad Valenciana de Reumatología organiza unas jornadas de actualización sobre el lupus eritematoso sistémico, en las que se ha hablado del novedoso tratamiento con CAR-T y de otras cuestiones de esta enfermedad.

Aunque los resultados del estudio alemán parecen a priori prometedores, todavía es pronto para sacar conclusiones

Se estima que cerca de 100.000 personas padecen actualmente lupus eritematoso sistémico (LES) en España. Sobre los nuevos tratamientos monoclonales, el tratamiento con células CAR-T concretamente, y la importancia de la patogenia en la evolución de esta enfermedad, se han centrado las ‘Jornadas de actualización en lupus eritematoso sistémico’, que han tenido lugar los días 2 y 3 de diciembre en Alicante. El encuentro ha sido organizado por la Sociedad Valenciana de Reumatología, en colaboración con la Fundación Valenciana de Reumatología.
El presidente de la Sociedad Valenciana de Reumatología, Rafael Belenguer, ha incidido en la utilidad de estas jornadas, en las que “hemos realizado una actualización sobre los tratamientos y las terapias más novedosas que se aplican actualmente para tratar el LES”. Belenguer ha destacado la importancia de la patogenia en los nuevos mecanismos de control inmunológico con las células CAR-T. Durante el encuentro, se ha revisado igualmente cómo emplear los tratamientos de anticuerpos monoclonales en las crisis agudas y los aspectos crónicos de la enfermedad, porque “es un proceso que hay que tratar de manera permanente en el paciente con lupus”, tal y como ha recordado Belenguer.
La primera mesa de las jornadas ha ahondado en los criterios diagnóstico del LES. La doctora Rosa Negueroles ha moderado esta mesa, en la que han intervenido la doctora Marta de la Rubia, la doctora Marta Garijo y la doctora Emma Beltrán. La doctora Garijo ha explicado que el lupus es “una enfermedad autoinmune compleja y con manifestaciones clínicas variables que dificultan su diagnóstico. Por ello, se han intentado diseñar diferentes criterios de clasificación con el fin de identificar grupos homogéneos de pacientes con el fin de establecer un diagnóstico y un tratamiento más adecuado”.
Los últimos criterios de la ACR y EULAR han nacido, tal y como ha apuntado Garijo, “con el objetivo de aumentar la sensibilidad y la especificidad de los criterios anteriores, así como de identificar a los pacientes en un momento más temprano de la enfermedad”. “Su validación posterior en la práctica clínica confirma que se comportan bien en términos de sensibilidad y especificidad, manteniendo la especificidad de los ACR y la sensibilidad de los SLICC”, ha añadido. Además, parece que permiten identificar a los pacientes con lupus de una forma más temprano, no ocurriendo lo mismo en algunas poblaciones especiales, como son los pacientes pediátricos o con manifestaciones neurológicas.

Tratamiento con células CAR-T

La segunda mesa ha girado en torno a la patogenia del lupus. El doctor Rafael Belenguer ha moderado esta mesa, que ha contado con la participación de la doctora Clara Molina, el doctor Jaime Fernández y el presidente de la Sociedad Valenciana de Inmunología y catedrático de Inmunología de la Universidad de Alicante, José Miguel Sempere. Sempere ha hablado del estudio realizado en Alemania con células CAR-T para tratar el lupus, cuyos resultados son positivos, aunque hay que tener en cuenta que “se trata de un ensayo muy pequeño con cinco pacientes, por lo que aunque los resultados parecen a priori prometedores, todavía es pronto para sacar conclusiones”.
La terapia con células CAR-T se estaba aplicando hasta el momento en terapias antitumorales, pero ahora ha dado el salto a los tratamientos de las enfermedades autoinmunes. En este sentido, Sempere ha señalado que “ya se está investigando con ellas en otras enfermedades como la esclerodermia o la miastenia gravis, entre otras”. Como ventajas potenciales de este tratamiento, el catedrático ha apuntado que “la eliminación de los linfocitos B con los tratamientos más convencionales actualmente en el mercado, como por ejemplo con los anticuerpos anti-CD20, no sería tan amplia como la alcanzada con las CAR-T, que van a eliminar a la gran mayoría de estos linfocitos, provocando como una especie de reseteo casi completo de dicha población linfocitaria”.
Además, su efecto podría ser más duradero en el tiempo, dado que al tratarse de células vivas, algunas de ellas pueden llegar a diferenciarse a células con “memoria inmunológica”, capaces de seguir ejerciendo su función más adelante al volver a reencontrarse con el antígeno frente al que van dirigidas, manteniendo con ello como una especie de “vigilancia inmunológica”. Ello podría traducirse en periodos más largos de remisión de la enfermedad.

Control inmunológico y brotes evolutivos

Los mecanismos de control inmunológico han sido analizados en la tercera mesa, que ha estado moderada por el doctor Mauricio Mínguez. En ella, la doctora Cynthia Romera ha ahondado en la actuación de los anticuerpos y su relación patogénica. Por otro lado, el doctor Vicente Aldasoro se ha detenido como ponente, acompañado por el doctor Luis Morillas como moderador, en las terapias que se deben seguir en los casos de crisis aguda.
En este sentido, el doctor Vicente Aldasoro ha explicado que el lupus es “una enfermedad con muchas caras, que puede afectar a casi cualquier parte del organismo”. Debido a la gran heterogeneidad clínica, es “difícil poder generar evidencia sólida para manejar las complicaciones agudas y graves de estos pacientes”. Tal y como ha reseñado Aldasoro “en los últimos años, se está trabajando en desarrollar nuevos fármacos para intentar cubrir esas necesidades no cubiertas de la enfermedad. Prueba de ello, han sido la llegada de Belimumab y la inminente llegada de Anifrolumab. Por otro lado, Eculizumab y las terapias CAR-T podrían ser alternativas prometedoras, aunque todavía es pronto para poder sacar conclusiones”.
La última mesa de las jornadas se ha profundizado en algunos indicadores que condicionan la supervivencia en el LES. En esta mesa, han participado como ponentes el doctor Ignacio Vázquez, la doctora Adoración Martín y el doctor Jerónimo Balsalobre. El doctor Francisco Navarro ha moderado esta mesa en la que ha incidido en la necesidad de “controlar los brotes evolutivos” de la enfermedad.
El riñón supone la afectación más grave dentro de esta enfermedad, por lo que es “el principal órgano diana que hay que vigilar en el lupus”, según ha explicado Navarro. De ahí que sea necesario que se realicen “controles analíticos y se siga al paciente”. Al tratarse de una enfermedad que requiere de tratamientos largos, Navarro ha aclarado que “los nuevos tratamientos biológicos nos van a ayudar a poder realizar esto”.

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